Diseño web para electricistas y empresas de instalaciones
Un electricista recibe dos llamadas muy distintas: la del cuadro que ha saltado y no vuelve, y la del piso que se reforma en octubre. La web tiene que dejar claro desde arriba que atiendes las dos y que no se piden igual.
Dos caminos desde la primera pantalla
El aviso que corre entra por teléfono, con el botón a la vista. El trabajo que se planifica entra por formulario, y ahí sí puedes preguntar lo que te hace falta para dar un precio sin ir a verlo: metros, si hay obra, si el cuadro es antiguo, cuándo se puede entrar.
Las preguntas del formulario las pones tú. Lo que te contestan queda en tu bandeja de entrada dentro de la aplicación, con la pregunta tal y como se hizo ese día, aunque después la cambies.
Lo que conviene contar y lo que conviene callar
Contar: en qué zona trabajas, qué tipo de instalaciones haces, si trabajas para particulares, para comunidades o para empresas, y qué pasa cuando llegas (si revisas antes de presupuestar, si el desplazamiento se descuenta).
Callar: cualquier cifra que no puedas sostener. La web no publica un precio que no hayas dado, y eso incluye los «desde» que luego hay que explicar por teléfono.
Trabajos hechos, sin inventar ninguno
Una galería de instalaciones tuyas vale más que cualquier texto. Lo que no va a pasar es que la web se invente la historia de un trabajo que no has contado: los textos salen de lo que tú cuentas en el chat, no de un catálogo de frases por oficio.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener la web en el dominio de mi empresa?
Sí, desde el plan Pro. Y mientras tanto queda publicada en una dirección incluida, que funciona igual y se puede enseñar desde el primer día.
¿Los mensajes del formulario me llegan al correo?
Quedan en tu bandeja de entrada dentro de la aplicación. Las citas del calendario sí salen por correo, a ti y a quien la ha pedido.
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