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Una página web donde te pidan hora sin tener que llamarte

Si trabajas con hora, la web que necesitas no es un folleto: es un sitio donde alguien elija un hueco a las once de la noche y a la mañana siguiente aparezca en tu agenda. Eso es lo que monta Vibecodealo cuando le cuentas a qué te dedicas.

La llamada que no llega, y la que no puedes coger

Quien quiere hora contigo casi nunca llama cuando a ti te viene bien. Llama a las diez de la noche, o un domingo, o justo cuando tienes las dos manos ocupadas y el teléfono en el bolsillo del delantal.

Ahí solo hay dos finales y los dos son malos. O no lo coges y esa persona llama al siguiente de la lista, o lo coges y dejas a medias lo que estabas haciendo para apuntar un nombre en un papel.

Y hay un tercero peor, que es tener un botón que pone «reservar» y lleva a un formulario de «te contestamos en breve». Eso no es pedir hora: es dejar un recado y esperar, o sea lo mismo que llamar pero más lento.

La diferencia entre las dos cosas es si el hueco queda cogido en el momento o no. Todo lo que viene abajo va de eso, y de conseguirlo sin publicar ni un hueco que no exista.

Los huecos salen de tu horario, día por día

Esta es la diferencia que más se nota por dentro y la que menos se ve por fuera. El calendario solo abre si tú has dado tu horario completo, los siete días. Si falta uno, no abre: la web se queda sin calendario antes que ofrecer una hora que no existe.

Cada día es una lista de tramos, no una franja de la mañana a la noche. Cierras a las dos, vuelves a las cinco, y entre medias no hay nada que ofrecer.

Por qué esto está así desde la primera versión y no es un añadido: en un conjunto anterior de páginas publicadas se comprobó el horario real de 382 negocios contra el horario de plantilla que enseñaban sus webs, y la plantilla no acertaba en ninguno. 258 de esos negocios ofrecían cita con el local cerrado. Y 85 de los 382 cerraban a mediodía, o sea que la jornada partida no es el caso raro.

Las cuatro cosas que deciden cómo se te llena el calendario

Un calendario de citas no se configura con un interruptor de encendido. Son cuatro decisiones, y cada una se nota en lo que ve quien entra a pedir hora. Tres las decides tú pidiéndolas en el chat; la segunda todavía no, y se dice aquí en vez de dejar que lo descubras buscando el ajuste.

Cuánto dura cada servicio

Un corte y un color no ocupan lo mismo, ni una revisión y una primera consulta. Cada servicio lleva su duración propia, y de ahí sale que a las once quepa uno y no quepa el otro.

Con cuánta antelación te pueden reservar

Son 2 horas, y hoy es un número fijo del producto: no hay ajuste que lo mueva, ni en pantalla ni pidiéndolo. Está así porque una cita para dentro de diez minutos llega después que el cliente, y esa es la que te descoloca la mañana entera. Poder cambiarlo tú es de las cosas que faltan.

Cuántos días por delante se abre la agenda

De fábrica son 14, y esto sí se cambia pidiéndolo. Más allá de ahí un negocio de calle no sabe ni cómo va a tener la semana, y las citas a tres meses son las que se caen.

Los días que cierras

Festivos, vacaciones, el día que cierras por lo que sea. Se dan junto con el horario y se cambian pidiéndolo en el chat. Sin ellos, el 25 de diciembre aparece con huecos libres.

Qué pasa, paso a paso, cuando alguien pide hora

Elige el servicio, el día y una de las horas que le salen. Deja su nombre y su teléfono, o su correo, según lo que tú hayas decidido pedir.

Marca la casilla de la política de privacidad, que va siempre sin marcar. Se guarda el texto exacto que se le enseñó ese día y la fecha en que lo aceptó, no una referencia a la política de hoy. Si mañana cambia el texto, la prueba de lo que aceptó sigue siendo la de ayer.

Antes de guardar, la hora se vuelve a comprobar contra tu horario. No basta con que el calendario la pintara hace dos minutos.

Y el mismo hueco no lo pueden coger dos personas. Lo impide una clave de la base de datos, que es lo único que aguanta dos confirmaciones en el mismo segundo. Quien llega segundo ve el calendario actualizado y elige otra hora.

Después salen dos correos: uno para ti, a tu dirección verificada, y otro para quien ha pedido la cita, a la que escribió él. Ninguna de las dos direcciones se usa para nada más.

Lo que todavía no hace, dicho antes de que lo pruebes

Esta lista está aquí a propósito y con los nombres de las cosas. Si alguna de ellas es imprescindible para ti, mejor saberlo ahora que con la web ya montada.

Qué preguntarle a cualquier herramienta de citas, incluida esta

Si estás comparando, estas seis preguntas separan las que funcionan de las que dan problemas al tercer mes. Valen para cualquiera, no solo para nosotros.

Cómo se monta

Le cuentas en un chat a qué te dedicas, dónde y con qué horario. La inteligencia artificial escribe la primera versión de la web con sus servicios, sus fotos y su calendario, y tú la corriges hablando: sube la foto de la fachada, el sábado cerramos, quita ese precio.

Cuando te cuadra, se publica. Desde ese momento el calendario está vivo y recibe reservas de verdad.

La web sale con su dirección propia, su certificado y sus tres páginas legales, y no lleva ninguna cookie ni ninguna herramienta de analítica, así que tampoco lleva el cartel de las cookies.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tener jornada partida?

Sí. Cada día admite varios tramos, y esto no es un añadido posterior: la agenda se diseñó así desde la primera versión porque cerrar a mediodía es lo normal en la mayoría de los negocios de calle.

¿Y si no quiero enseñar mi horario?

Entonces no hay calendario, y la web sale con teléfono, WhatsApp o formulario. Lo que no se puede es publicar un calendario sin horas reales detrás: alguien reservaría a una hora en la que estás cerrado.

¿Puede quedarse un hueco reservado dos veces?

No. La doble reserva la impide una restricción de la base de datos, que es lo único que aguanta dos personas confirmando en el mismo segundo. Un «si ya está cogido, avisa» escrito en el código no aguanta eso.

¿Con cuánta antelación se puede pedir hora?

La agenda se abre 14 días por delante y no acepta citas para dentro de menos de 2 horas. Los días se cambian pidiéndolo; las 2 horas hoy no, son fijas. Las dos cifras están ahí por el mismo motivo: una cita para dentro de diez minutos llega después que el cliente, y una a tres meses vista es la que se cae.

¿Qué datos se le piden a quien reserva?

El nombre siempre, y después el teléfono o el correo según lo que tú decidas pedir. Puede dejar una nota si quiere. Y la casilla de privacidad, que va sin marcar y de la que se guarda el texto exacto que se enseñó ese día.

¿Puede cancelar la cita desde la web quien la ha pedido?

Todavía no. Su correo le pide que te avise cuanto antes si no puede venir, pero no lleva tu teléfono: para llamarte tiene que volver a tu web. Lo que sí puedes hacer tú es anularla desde «Tus citas», y entonces sale un aviso para ella, si dejó una dirección a la que se le pueda escribir. Es de las cosas que faltan y por eso está escrita arriba con todas las letras, en vez de dejar que te enteres en la primera cancelación.

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Cuéntale a qué te dedicas y mira qué sale

Tu primera web va incluida y no sale de ninguna plantilla: se escribe con lo que nos cuentes y, si nos pasas el enlace de tu ficha de Google, mirando además tus fotos una a una. No se publica hasta que tú quieras.

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