Diseño web para fontaneros: la llamada antes que el catálogo
Quien busca un fontanero suele tener una fuga delante. No está leyendo: está buscando un número al que llamar y comprobando que trabajas en su barrio. Toda la web se ordena a partir de eso.
Va a abrir tres pestañas y a cerrar dos
Casi nunca se llama al primero que sale. Se abren tres resultados de golpe, se miran en diagonal y se descartan dos antes de marcar ninguno.
Lo que decide cuál sobrevive no es el texto, es lo que se ve sin bajar: si hay un teléfono a mano y si el sitio suena a que trabaja por esa zona. Las dos cosas, o fuera.
De ahí sale la única regla que manda en toda la página: arriba no va lo más bonito, va lo que resuelve esa cabeza en ese momento. Lo demás puede esperar a que la persona ya haya decidido llamarte.
Primero el teléfono, después la zona
El botón de llamar va arriba y visible en el móvil, que es donde se mira esto. Pulsarlo tiene que abrir la llamada directamente, no copiar un número.
Y justo detrás, los barrios o los pueblos a los que llegas, porque la segunda pregunta de quien llama siempre es la misma y siempre en el mismo orden.
Si trabajas a domicilio y no tienes local abierto al público, la web no publica una dirección de tienda: publica la zona de servicio, que es lo que de verdad estás ofreciendo.
Acotar la zona te quita trabajo, no te lo quita
Es lo que más cuesta hacer y lo que más se agradece a los dos meses. La tentación es escribir «toda la provincia» por si acaso, y lo que trae es llamadas de sitios a los que no vas a ir y desplazamientos que no compensan.
Una zona clara hace tres cosas: filtra la llamada que no querías, te deja decir que sí más rápido a la que sí, y le dice a quien está cerca que eres el de al lado y no una centralita.
Si atiendes fuera de tu zona pero con desplazamiento aparte, eso también se puede escribir, y evita la conversación incómoda al llegar.
Los avisos que atiendes, con lo que hace falta saber antes de llamar
No basta con listar los nombres. Lo que decide la llamada es lo que pone debajo de cada uno.
Fugas y humedades
Di si localizas antes de picar y con qué. Quien tiene una mancha en el techo del vecino lo que quiere saber es si le vas a levantar el baño entero.
Atascos
Di si vas con máquina, si haces inspección con cámara y si el precio cambia según la altura o el tramo. Es donde más presupuestos se caen por sorpresa.
Grifería y sanitarios
Di si el material lo pones tú o lo compra el cliente, porque ahí es donde se tuercen la mitad de los encargos. Y cuánto suele durar cada cambio.
Calentadores y termos
Di qué marcas tocas, si haces mantenimiento además de avería, y si el aparato sin agua caliente en invierno entra como aviso del día.
Los precios: por qué «Consultar» no es esconderse
Los precios los pones tú, en los servicios que quieras. Los que no pongas salen como «Consultar», nunca como una cifra a la baja ni como un «desde» que luego hay que explicar por teléfono.
Y en fontanería eso no es un defecto: es lo que de verdad le dirías a alguien que te describe una avería que no has visto. Un precio cerrado sin haber mirado se convierte en una discusión en la puerta.
Lo que sí conviene poner es lo que no depende de la avería: si cobras desplazamiento, si se descuenta al hacer el trabajo, y si el presupuesto lo das antes de tocar nada. Eso tranquiliza más que una tarifa.
El horario y las urgencias, sin prometer de más
Aquí hay una regla que parece una limitación y va a favor tuyo: si no das tu horario completo, la web no publica ninguno.
Un fontanero con «24 horas» escrito en la portada y el teléfono apagado a las dos de la mañana no pierde solo esa llamada. Pierde a quien la hizo y se queda con lo que esa persona escriba después.
Si atiendes fuera de horario de verdad, dilo con las condiciones: en qué franja, en qué zona y si el aviso nocturno se cobra distinto. Es más creíble que un «24 horas» a secas y no te compromete a lo que no vas a cumplir.
Si además quieres cita previa para lo que sí se puede planificar, revisiones o cambios acordados, el calendario sale de tu horario real. Y si prefieres que todo entre por teléfono, no se publica tabla de horarios ninguna.
Lo que se lleva Google de una web de fontanero
Además del texto, la web publica una ficha en el formato que Google entiende, marcada como negocio de fontanería y no como «empresa» genérica.
Dentro van tu nombre, tu dirección o tu zona, el teléfono, tus servicios y tu horario. Y el horario va tramo a tramo, así que si cierras a mediodía se publican dos franjas y no una continua que no cumples.
Las estrellas solo se marcan si la valoración viene de ti y tiene de dónde salir. La nota que enseñas en la página no se convierte en estrellas del buscador por nuestra cuenta, porque las reglas de Google no lo permiten y hacerlo es la forma más rápida de que te quiten el resultado entero.
El mapa se construye con el nombre de tu negocio y no con un par de coordenadas, así que lo que se abre es tu ficha, con tus reseñas dentro. Y nace apagado: mientras nadie lo toque, de ahí no sale ni una petición hacia fuera.
Las fotos que funcionan y las que restan
La furgoneta rotulada, el trabajo terminado, el cuadro de llaves ordenado, la instalación que quedó limpia. Hechas con el móvil, que es lo que hay, y son mejores que cualquier texto.
Las de banco de imágenes con un fontanero sonriente que no eres tú se notan, y lo que se llevan por delante no es la foto: es la confianza en todo lo demás que dice la página.
Aquí no hay banco de imágenes ni imágenes inventadas por una máquina. Se publican las fotos que subes tú, hasta veinticuatro por web, y se les quitan los datos ocultos del archivo antes de subirlas, incluida la posición donde se hicieron.
Preguntas frecuentes
¿Puedo enseñar solo los barrios en los que trabajo?
Sí, y conviene. Una zona de servicio clara te ahorra los desplazamientos que no rentan y las llamadas de sitios a los que no vas a ir.
¿Sirve para urgencias?
Sirve para que te llamen rápido. Lo que la web no va a hacer es publicar que atiendes urgencias 24 horas si tú no lo has dicho, porque eso se paga con una llamada perdida a las tres de la mañana.
¿Cuántas fotos hacen falta?
Con cuatro o cinco tuyas ya se publica algo digno. La galería necesita al menos tres para salir, y admite hasta doce; en total puedes subir veinticuatro fotos por web. Más importante que la cantidad es que sean de trabajos tuyos.
¿Puedo publicar el precio de la hora de trabajo?
Sí, si quieres. Es tuyo y lo pones donde quieras. Solo ten en cuenta que un precio publicado hay que sostenerlo por teléfono, así que conviene poner al lado lo que incluye y lo que no.
¿Me sirve si trabajo con partes de seguro?
La web no cambia nada de tu relación con la aseguradora, pero sí conviene que lo digas: es de las cosas que más se pregunta y casi nadie pone. Si además hay trabajos que no coges por esa vía, decirlo te ahorra llamadas.
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Cuéntale a qué te dedicas y mira qué sale
Tu primera web va incluida y no sale de ninguna plantilla: se escribe con lo que nos cuentes y, si nos pasas el enlace de tu ficha de Google, mirando además tus fotos una a una. No se publica hasta que tú quieras.
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